Quiero empezar aclarando algo, porque este artículo lo escribe alguien que vende páginas web y eso genera sospecha con razón.
No estoy diciendo que una página barata siempre quede mal. A veces queda bien. He visto sitios hechos por gente que cobró poco donde el resultado visual estaba correcto.
El punto es otro: que cómo queda la página es apenas una de las cosas que pueden salir mal, y ni siquiera es la más grave.
Lo que me cuentan los clientes que llegan
Antes de la lista, algo que me pasa seguido y que no esperaba cuando empecé.
Una parte importante de la gente que me escribe no viene buscando su primera página. Viene arrastrando un problema con la anterior.
Que quien se la hizo se atrasó meses. Que el proyecto quedó a medias. Que ya tenían el sitio funcionando y de un día para otro se los apagaron. Que necesitaban un cambio y nunca lograron que les contestaran.
Y esto no siempre pasa la semana siguiente a la entrega. A veces son problemas que aparecen uno, dos o tres años después, cuando ya nadie se acordaba del tema y el negocio dependía de ese sitio.
Es mucho más común de lo que parece desde afuera. Y casi siempre el origen es el mismo: el sitio se contrató barato, se contrató rápido, y nadie preguntó quién quedaba como dueño de qué.
1. El dominio queda a nombre de otro
El más grave y el más común de todos.
Muchos proveedores registran el dominio con su propio correo y sus propios datos. A veces por comodidad, a veces a propósito, porque saben que mientras ellos tengan el dominio, vos no te vas a ninguna parte.
El resultado es que no sos dueño de tu dirección en internet. Si querés cambiar de proveedor, tenés que pedir permiso. Si deja de contestar, el dominio vence y lo perdés. Y un dominio liberado lo puede agarrar cualquiera, incluida tu competencia.
Buscá "WHOIS" en Google, entrá a cualquier consultor público y escribí tu dominio. Si los datos de contacto que aparecen no son los tuyos, el dominio no es tuyo. Pedí la transferencia ahora, no cuando lo necesités con urgencia.
2. La mensualidad obligatoria
Este es elegante y por eso funciona tan bien.
Te cobran poquísimo por hacer la página — a veces sospechosamente poco — y a cambio quedás con una mensualidad de la que no podés salirte. Si dejás de pagar, el sitio se apaga. No porque haya un costo real detrás, sino porque el negocio nunca fue hacerte la página: era engancharte.
Ojo, no toda mensualidad es abusiva. Si estás pagando hosting, mantenimiento real o cambios pactados, tiene sentido. La diferencia está en si es opcional y transparente, o si es la correa que te sostiene.
La pregunta que lo aclara todo: "si dejo de pagarte, ¿el sitio sigue funcionando y me quedo con él?". Si la respuesta no es un sí limpio, ya sabés qué estás firmando.
3. Genérica, sin entender qué hace que una página venda
Acá quiero ser preciso, porque es fácil malinterpretarlo.
El problema no es la inteligencia artificial. Es una herramienta y yo mismo la uso. El problema es la persona que no sabe nada de páginas web ni de SEO, le pide algo a una IA, y publica lo primero que le devuelve.
Esa página puede verse decente. Pero fue armada sin entender qué convierte a un visitante en cliente: qué información va primero, qué duda hay que resolver antes de que la persona se vaya, dónde va el botón, qué se pregunta alguien que llega desde Google sin conocerte. Nada de eso sale solo.
El resultado es un sitio bonito que no hace nada. Y como se ve bien, tarda meses en que caigás en cuenta de que no te ha traído ni una consulta.
Mirá trabajos reales antes de decidir
Páginas de negocios costarricenses que están en línea hoy. Abrilas, revisalas en tu celular, juzgá vos mismo.
Ver el portafolio →4. El proyecto abandonado a media obra
Quien cobra muy barato muchas veces lo hace por necesidad, no por estrategia. Y eso lo vuelve inestable.
Si mientras está haciendo tu proyecto de ₡30.000 le aparece un cliente de ₡300.000, adiviná cuál pasa a ser la prioridad.
No siempre te abandonan de golpe. Lo más común es más silencioso: los cambios que antes tardaban un día empiezan a tardar dos semanas, las respuestas se espacian, el proyecto se estira meses. Nunca hay un "no puedo seguir", solo un goteo que te desgasta.
Y a veces sí es de golpe. Desaparece, deja de contestar, y quedás con medio sitio, sin accesos y sin a quién reclamarle.
5. Prometen cosas que no saben hacer
Le preguntás si puede integrar pagos, conectar tu inventario o hacer que la página funcione en dos idiomas. Te dice que sí.
Y no siempre es mala fe: es que no investigó, no conocía el tema, y calculó que ya lo resolvería sobre la marcha. Cuando llega el momento, resulta que no se puede como lo planteó, o cuesta el triple, o requiere algo que nunca mencionó.
Para entonces ya pagaste el adelanto y ya perdiste dos meses.
6. Sencillamente puede ser una estafa
Hay que decirlo. Cobrar un adelanto y desaparecer es viejo, es simple, y sigue funcionando porque la gente no pide referencias ni verifica nada.
Es la minoría de los casos, pero cuando pasa no hay mucho que hacer: por montos pequeños, denunciar rara vez lleva a recuperar el dinero.
El cálculo honesto
Sí existe gente que cobra poco y trabaja bien. Freelancers que están arrancando, que cobran barato para armar portafolio, y que hacen un trabajo serio. Existen y hay que reconocerlo.
Pero son un porcentaje chico dentro de un grupo enorme donde la mayoría no cumple. Y vos, desde afuera, sin saber de páginas web, no tenés cómo distinguir a uno del otro antes de pagar.
Es una apuesta con probabilidades bajas: lo que ganás si sale bien es ahorrarte unos ₡100.000, y lo que perdés si sale mal es el dinero, los meses, y a veces el dominio de tu propio negocio.
Ese es el cálculo. No es que barato sea igual a malo. Es que la relación entre lo que arriesgás y lo que ahorrás no cierra.
Cómo protegerte, sin saber de tecnología
Cinco preguntas antes de pagar. No necesitás entender nada técnico, solo escuchar cómo responden:
- ¿El dominio y el hosting quedan a mi nombre y con mi correo?
- Si dejo de pagarte cualquier mensualidad, ¿el sitio sigue funcionando?
- ¿Me pasás todos los accesos cuando entreguemos?
- ¿Puedo ver dos o tres sitios tuyos que estén en línea hoy?
- Si algo se rompe en seis meses, ¿qué pasa?
Sobre la cuarta: pedí direcciones web, no capturas de pantalla. Una imagen se hace en cinco minutos. Un sitio funcionando, abierto en tu propio celular, no se puede fingir.
Y la quinta es la que más revela. Quien trabaja bien tiene la respuesta lista. Quien no, se pone incómodo.
¿Querés saber cuánto costaría la tuya?
Llená el formulario y te digo con honestidad si te sirve una página web y cuánto costaría en tu caso. Si creo que todavía no la necesitás, también te lo digo.
Cotizar mi página web →Entonces, ¿a quién le encargo la página?
Si ya descartaste la opción más barata, todavía te queda la parte difícil: elegir entre la enorme cantidad de freelancers y agencias que hay, donde muchos van a hacerte un buen trabajo y el precio va a ser parecido.
Ahí lo que decide no es el diseño ni el número. Lo desarrollé completo en cómo elegir quién te hace la página web. Y si querés entender por qué los precios varían tanto entre proveedores, está en el artículo de precios.
Preguntas frecuentes
¿Es malo contratar una página web barata?
No siempre, pero es una apuesta arriesgada. Existe un pequeño porcentaje de gente que cobra poco y trabaja bien, pero entre la cantidad que no lo hace, las probabilidades juegan en contra. El dinero ahorrado rara vez compensa el problema.
¿Está mal que usen inteligencia artificial para hacer mi página?
La herramienta no es el problema. El problema es quien no sabe de páginas web ni de SEO y publica lo primero que la IA le devuelve, sin entender qué hace que un sitio convierta visitantes en clientes.
¿Cómo sé si el dominio quedó a mi nombre?
Buscá tu dominio en un consultor WHOIS público. Si los datos de contacto no son los tuyos, el dominio no es tuyo. También podés pedir los accesos al panel del registrador donde está registrado.
¿Qué pasa si quien me hizo la página desaparece?
Si el dominio y el hosting están a su nombre, perdés el sitio cuando vencen o cuando decida apagarlo. Si están al tuyo, podés mover todo a otro proveedor en cuestión de días.
¿Es normal pagar una mensualidad por una página web?
Solo si recibís algo concreto a cambio, como hosting, mantenimiento o cambios pactados, y siempre que sea opcional. Una mensualidad obligatoria sin la cual tu sitio se apaga no es un servicio, es una correa.